ANADig: El violento oficio de escribir, Por Diego Rojas

lunes, 24 de mayo de 2010

El violento oficio de escribir, Por Diego Rojas

LA HISTORIA DE LOS DIARIOS QUE PUBLICARON LAS ORGANIZACIONES GUERRILLERAS


Rodolfo Walsh
El Mundo, del Ejército Revolucionario del Pueblo, y Noticias, de los Montoneros, se convirtieron en los medios de comunicación que apostaron a poner en tapa la noticia de la revolución. Los protagonistas y los secretos de una trama que conjuga información, armas y un proyecto político que apelaba a otro futuro para el país.


Alguna vez, Lenin –que fue el hombre que pensó con mayor fuerza la necesidad de organizarse en un partido (teorizó sobre esa tarea en su clásico Qué hacer) aseguró que el primer militante de la revolución era el periódico partidario. La prensa de la organización –ya fuera clandestina y para pocos, o pública y masiva– asumía un rol organizador: colectivizaba las consignas políticas del momento, aglutinaba a los militantes en torno al discurso elaborado por la dirección, discutía desde sus páginas las posiciones de los medios burgueses, finalmente centralizaba la acción. Durante su exilio suizo y luego londinense, el líder bolchevique abandonó la dirección del partido pero se aseguró de que el órgano de prensa partidario estuviera bajo su control. De que las ideas correctas se transmitieran a través de las palabras precisas de su periódico, llamado La chispa, dependía el futuro de la revolución. En octubre de 1917, Lenin y sus seguidores tomaron el poder en la industrializada ciudad de San Petersburgo, en Rusia.

Cincuenta años después, la Argentina vivía una etapa política en la que la palabra “revolución” se incorporó a la lengua cotidiana y a las ideas sobre el futuro del país. Claro que no sin dificultades: el desarrollo de la historia nacional no había sido lineal ni previsible. En la cronología argentina había existido un fenómeno, que aún permanece, llamado “peronismo”. Y un general llamado Perón que había sido depuesto y proscripto y que enviaba grabaciones y cartas a sus militantes desde el exilio madrileño. Y una rebelión obrera que marcó a toda la época que se conoció como el “Cordobazo”. Y dos organizaciones guerrilleras que, impulsadas por la oleada izquierdista que recorría toda Latinoamérica, se montaron sobre la cresta de esa ola en el país: el Ejército Revolucionario del Pueblo y Montoneros.

La izquierda armada había leído a Lenin y contaba con sus propias publicaciones dirigidas a la militancia y a su entorno cercano: El Combatiente, del ERP, y El Descamisado, de Montoneros. Sin embargo, decidieron ampliar la franja a la que dirigían su discurso y crearon diarios legales, cada cual con su propia impronta política. Redacciones integradas por periodistas militantes de las organizaciones y por otros que no militaban, pero que acordaban con la tarea del momento: construir canales informativos que permitieran salir a la superficie noticias que los medios tradicionales no publicaban, dirigir a capas más amplias de la población las posiciones políticas de los grupos armados, ayudar a preparar las condiciones para la revolución. Que un día sería la nota de tapa de esos periódicos. Montoneros fundó Noticias; el ERP, El Mundo. El periodismo se conjugaba, entonces, con las armas y era otra manera de la acción política guerrillera.

En las entusiastas mentes de sus impulsores, Noticias debía llevar la impronta combinada de dos diarios de la época: la llegada popular que tenía Crónica, propiedad de Héctor Ricardo García, junto a la calidad periodística de La Opinión, de Jacobo Timerman. Miguel Bonasso sería el director; Horacio Verbitsky, jefe de política; Paco Urondo, secretario de redacción, y Juan Gelman, jefe de redacción. Si bien nunca se explicitó en sus páginas la relación que tenían con Montoneros, para nadie (es decir, para nadie) era un secreto que ese era el diario de los “montos”.

En policiales se destacaba una pluma que luego sería leyenda: la de Rodolfo Walsh. Y el diseño correspondería a Oscar Smoje, actual director del Palais de Glace. El primer número de la publicación apareció el 20 de noviembre de 1973. La publicidad televisiva contaba con la voz de Antonio Carrizo anunciando el diario. Los anuncios gráficos lo definían como un diario peronista: “Por fin el primer diario. El primer diario en 18 años. El primer diario peronista abierto a todos los sectores que quieren la liberación. El primer diario que brindará toda la información y no solamente la que conviene a sus editores. El primer diario argentino al que le interesa más Tucumán que Roma, Lima que Washington y Argel que París. Un diario para acertar a las carreras, con una completa cobertura deportiva, amplios servicios para toda la familia y las mejores historietas. Con las fotos más reveladoras y audaces y un tipo de impresión similar al de las buenas revistas. Lo hacen periodistas con experiencia y talento; comprometidos con su país y su tiempo. Pronto en su quiosco. Se llama NOTICIAS sobre todo lo que pasa en el mundo”.

En junio de 1973 aparecía en los kioscos un nuevo diario llamado El Mundo. Su edición era vespertina y reclamaba para sí la continuidad con la mítica publicación que editó por primera vez las famosas aguafuertes de Roberto Arlt, uno de los mejores escritores argentinos de todos los tiempos. Su primer director fue Luis Alberto Cerruti Costa, quien fuera ministro de Trabajo de Eduardo Lonardi una vez derrocado Perón en 1955. Sin embargo, los años de la Revolución Libertadora fueron radicalizando a este veterano abogado que fue vinculándose cada vez más con los miembros del Partido Revolucionario de los Trabajadores, órgano político del ERP, dirigido por Mario Roberto Santucho. Más tarde, cuando inició una gira por los países socialistas como forma de afianzar vínculos, a la vez que escribir crónicas para El Mundo, la dirección periodística quedó en manos de Manuel Gaggero. La jefatura de redacción quedó en manos de José María Pasquini Durán, recientemente fallecido. El diario se vendía por las tardes y era el modo de regresar al hogar informándose sobre los acontecimientos ocurridos ese día. En la tapa un personaje llamado Fierrito combinaba humor, reflexión y política sobre algún acontecimiento de aquella jornada. Pronto se convirtió en un personaje popular.

Un diario no es solamente un conjunto de páginas elaboradas por periodistas, diagramadores e ilustradores que se rigen bajo cierta línea ideológica e informativa. Es, además, una empresa. Cuestión compleja cuando la empresa la rigen militantes políticos que querrían que ya no existan más las empresas capitalistas, sino aquellas dirigidas por los trabajadores. Sin embargo, en 1973 todavía no se había hecho la revolución y los diarios de la guerrilla tuvieron que ser organizados de un modo capitalista. Gregorio Levenson fue una de las personas designadas por la cúpula montonera para administrar el emprendimiento. Hijo de inmigrantes rusos, era el único que tenía experiencia empresarial y así hizo su aporte a Noticias. Integró el directorio junto a Jorge Vázquez, que había sido canciller de Héctor Cámpora a los treinta años y había denunciado, en un plenario de la OEA que la organización era un ministerio de colonias. También participó el empresario metalúrgico César Cao Saravia y Miguel Gazzera, del sindicato fideero. Además, se especula con los aportes del banquero David Graiver y que Rafael Perrota, dueño de El Cronista y militante secreto del PRT, haya colaborado prestando los talleres gráficos en los que se imprimía su diario. La maquinaria económica y financiera estaba armada. Alquilaron un galpón y todo estuvo listo para su salida. El nexo con la Conducción Nacional de Montoneros se realizaría a través de Norberto Habbeger, que oficiaba de subdirector de la publicación.

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