ANADig: La oposición mostró su incapacidad , por Juan Abal Medina

lunes, 5 de abril de 2010

La oposición mostró su incapacidad , por Juan Abal Medina


Amigos: comparto con ustedes esta nota que me publicaron ayer en Miradas al Sur, espero que les resulte interesante Saludos


El 1° de marzo se iniciaron las sesiones ordinarias en el Congreso Nacional. Hoy, a un mes de esa fecha, podemos evaluar el desempeño de los bloques opositores, que tras las elecciones le anunciaron al país que con la nueva composición legislativa se iniciaría una nueva era. Y efectivamente así fue. El problema es que la nueva era no fue el comienzo de una etapa de mayor institucionalidad y diálogo, como prometían, sino todo lo contrario.
En pocos días el conglomerado opositor usó todos los recursos (forzando, en algunos casos, los propios reglamentos legislativos) para obstruir las políticas del gobierno, sin siquiera escuchar razones ni debatir ideas. El punto culminante de esa conducta fue la citación a Mercedes Marcó del Pont, maltratada por algunos señores senadores que ni se dignaron a formularle preguntas. En verdad, lo más probable es que no estuvieran en condiciones intelectuales de debatir seriamente con la Presidenta del Banco Central.
El otro rasgo distintivo de esta nueva etapa es la notoria incapacidad de la oposición (o, mejor dicho, de “las oposiciones”) para construir propuestas y llevarlas adelante. Su unidad sólo se logra en la obstrucción, no en la construcción. Por eso, muchos argentinos advirtieron en este mes cuán preocupante sería tener a estos opositores en el gobierno. Si sufren deserciones e internas hasta para lograr un simple quorum legislativo, ¿estarían en condiciones de gobernar un país complejo como la Argentina? ¿Podrían enfrentar con éxito crisis internacionales como la del año pasado? Todo indica que no.
En apenas un mes, los supuestos paladines de la institucionalidad hicieron lo opuesto a lo que siempre prometieron. El caso más notorio, obviamente, es el de un Vicepresidente que intenta obstruir la acción del gobierno por el cual él mismo fue elegido. Ésa es la máxima afrenta a las instituciones. Pero a ello debemos sumar la inédita anulación de decretos (en un país donde se aprobaron durísimos planes económicos por esa vía), los intentos de impedir el pago de deuda por parte de quienes la contrajeron, y la decisión de oponerse a todo lo que provenga del Ejecutivo, sin pensar en sus consecuencias sobre el país y su pueblo. Eso no es defensa de las instituciones; es la peor clase de política.
Ante el evidente fracaso opositor, los mismos medios de comunicación concentrados que los ensalzaron durante años ahora aceptan lo obvio. Ya no pueden presentarlos como los salvadores de la república. Su apuesta, entonces, es deslegitimar a toda la política. Porque, de la mano de este gobierno, la política ha recuperado su rol transformador, su espíritu genuinamente democrático y popular, su voluntad de imponer límites a los poderosos. Para grupos mediáticos que siempre presionaron con éxito a los gobiernos, esta forma genuina de acción política es peligrosa. Por eso su apuesta a deslegitimarla. Pero no tendrán éxito. La democratización del debate público impulsada por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner evitará en el futuro estos mensajes monopólicos. Y así, será difícil convencer a la sociedad de que esta oposición es una verdadera alternativa de gobierno.

ANADig, colaboración enviada por el Cro. Juan Manuen Abal Medina, Facebook.

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