ANADig

domingo, 23 de mayo de 2010

Volvió a crecer la aprobación a la gestión del Gobierno



Foto: Sur
Los últimos sondeos muestran un aumento de tres puntos. Además, las cifras de intención de voto señalaron una baja de Julio Cobos.
Por Demián Verduga

Lo más importante del dato es que confirma una tendencia: en los últimos sondeos de opinión pública la aprobación a la gestión del Gobierno Nacional volvió a subir y llegó al 41 por ciento. En marzo era del 38. Las cifras se las dio a Miradas al Sur el analista Carlos Fara y las confirmó Artemio López de la consultora Equis. El optimismo que tiene la sociedad sobre la situación del país en la actualidad, y en el futuro, es lo que explica el crecimiento. Fara y López también brindaron cifras sobre la evolución de la intención de voto a presidente. Confirmaron que Néstor Kirchner está primero, seguido por Mauricio Macri y Julio Cobos que salieron empatados. El jefe de la Ciudad le pisó los talones al vicepresidente, ya que Cobos tuvo su peor medición de imagen de los últimos 12 meses.
Detrás del crecimiento del Gobierno está la vieja máxima de que los resultados políticos dependen de la evolución de la economía. Los datos centrales son dos: el aumento de la actividad los primeros meses de este año, la cifra de marzo se conoció hace dos días e indicó un crecimiento del 8 por ciento, y la aplicación de la Asignación Universal por Hijo, que llegó a 3,7 millones de niños. Para graficar el cambio de ánimo Fara comparó el momento actual con otros: “Cuando terminó el conflicto por la Resolución 125 la visión sobre el futuro era muy pesimista. Hoy estamos en el punto de mayor optimismo desde aquel conflicto”.
El contraste de la realidad Argentina con la de Europa también influyó en el aumento de la aprobación a la gestión del Gobierno. Algo que podría definirse como el peso del Factor Español. López lo explicó: “La Argentina transitó relativamente bien la crisis, que primero tuvo su epicentro en Estados Unidos y después en Europa. Las palabras de Hugo Moyano cuando dijo que en el país se discute salario mientras los europeos hablan de ajuste expresaron una realidad. La opinión pública le reconoce este mérito al Gobierno, más allá de las diferencias con el estilo que puedan tener algunos sectores”. Sobre el impacto del Factor Español, Fara dio un dato interesante. Su consultora realiza un estudio para conocer a qué país la sociedad argentina querría parecerse. Durante cinco años siempre ganó España. En el último sondeo, en medio de la crisis, el primer lugar lo ocupó Brasil.
Votos que van y vienen. Falta un año y medio para las próximas elecciones pero las encuestas sobre la intensión de voto de los posibles candidatos circulan hace varios meses. Los datos de la última medición de Fara indicaron que Kirchner sigue liderando a nivel nacional con un 20 por ciento. En el caso de las cifras de Equis, que tomó sólo la zona metropolitana de Buenos Aires, ubicaron al ex presidente con 30 puntos. Los resultados señalaron que Kirchner sigue siendo el dirigente con más capacidad de transformar su imagen positiva en sufragios reales.
Sobre los otros candidatos, el dato más llamativo fue el descenso de Cobos. Hace pocos meses era el dirigente que estaba más cerca del ex presidente. Ahora el mendocino bajó en las encuestas y se ubicó en un empate técnico con Macri. Las cifras de Fara ubicaron a los dos, a nivel nacional, con un 15 por ciento. López, por su parte, en la zona metropolitana, encontró primero a Macri con 10,6 y después a Cobos con 8,7. La caída del mendocino indica que en política no hay una fórmula infalible para sostener la popularidad. Su doble rol de vicepresidente y opositor que durante varios meses le sirvió para crecer es lo mismo que hoy lo hunde en las encuestas. “Cuando la población evalúa la capacidad de gobernar, algo muy importante para la opinión pública al votar un presidente, Cobos pierde apoyo”, señaló Fara y agregó: “El permanente titubeo al que lo empuja su doble posición lo hace aparecer como un hombre sin capacidad de decidir”.
–¿Usted dice que le convendría renunciar para mostrarse más decidido?
–El problema que tiene es que si se va hoy del Gobierno sale del escenario político. Por otro lado, si se queda, se enfrenta a la necesidad de combinar su rol institucional con el liderazgo opositor que pretende construir. La verdad es que está en una situación muy compleja.

El ballotage. Los números muestran que si hoy hubiese elecciones habría ballotage. El que tendría asegurado su lugar en la segunda vuelta sería Kirchner. El otro puesto estaría en disputa entre Cobos y Macri. Una competencia entre Kirchner y el vicepresidente actual, según Fara, pondría en el centro del debate la capacidad de liderazgo. “En ese terreno Kirchner tendría más posibilidades de ganar”, remarcó el consultor. La situación internacional seguiría influyendo, como lo hizo en los últimos sondeos, y todo parece indicar que en Europa seguirá la crisis. López sostuvo que en ese caso la continuidad de un Gobierno cobraría una gran importancia para la opinión pública. “Nadie quiere hacer muchos cambios si ve que le está yendo más o menos bien mientras el mundo anda complicado”, dijo.
En una competencia con Macri, según el director de Equis, Kirchner también tendría posibilidades de ganar. “En las encuestas, los que no votarían nunca a Macri llegan al 40 por ciento. Kirchner no está mucho mejor pero tampoco peor y tiene más intensión de voto. Si ganase por una diferencia muy amplia en primera vuelta correría con una gran ventaja”, dijo López. Fara no coincidió dijo que, tomando los datos de hoy, Macri estaría favorecido porque mucha gente todavía cree que los fracasos de su gestión son producto de las supuestas trabas del Gobierno Nacional y eso lo liberaría de responsabilidades.
Hay un tercer escenario. Es el que más entusiasma al oficialismo y consiste en que no haya segunda vuelta. La ley electoral argentina dice que si el ganador de las elecciones saca más del 40 por ciento de los votos y tiene una diferencia de más de 10 puntos con el segundo no hay ballotage. Ejemplo: si Kirchner saca el 41 por ciento de los votos y Macri o Cobos el 30 no habría segunda vuelta. La fragmentación de la oposición es uno de los factores que permite imaginar este escenario. Si lleva varios candidatos, como parece que sucederá, es probable que ninguno supere los 30 puntos. Al respecto López señaló: “No hay que olvidarse que el Frente para la Victoria en la última el elección sacó alrededor del 35 por ciento de los votos y que la imagen del Gobierno y la de Kirchner crecen. Tomando esas dos cosas en cuenta, y la posibilidad cierta de que oposición vaya dividida, no es tan descabellado pensar que se puede ganar en primera vuelta”.

ANADig, fuente El Argentino

sábado, 22 de mayo de 2010

De un Centenario a otro, por Enrique Lacolla

Al contrario de lo que afirman los personeros comunicacionales del sistema, no hay motivo alguno para comparar desfavorablemente este segundo centenario de la Revolución de Mayo en relación al primero.

El martes próximo se cumplen 200 años de los acontecimientos de Mayo de 1810. No queremos ocuparnos hoy de lo ocurrido entonces, pero quizá resulte interesante medir las diferencias que hay entre el primer centenario de la Revolución de Mayo y el segundo. Y deducir algunas consecuencias de ese cotejo.

El lapso transcurrido entre una conmemoración y otra puede ser definido como el de “las ilusiones perdidas”. Aunque puede haber un dejo melancólico en tal titulación, no deja de ser bueno que se haya producido esa pérdida: los pueblos no se articulan como proyecto en marcha, como un trabajo en progreso, si no se apean de las figuraciones tontas y pisan el duro suelo de la realidad.

Las celebraciones de 1910 estuvieron marcadas por la visita de la infanta Isabel de España, que venía a cerrar la herida de la separación de la Madre Patria, determinada por el proceso independentista; por una oleada de festejos que tiraron la casa por la ventana y por una retórica henchida de una vana autosuficiencia: Argentina era “el granero del mundo”, esta era la tierra ubérrima de las mieses y las vacas, y la fortuna sonreía a la nación que “no había sido atada al carro de ningún vencedor de la Tierra”.

Esto último, desde luego, era una figuración ilusoria. El país profundo había sido derrotado por su propia clase dirigente, en un proceso de organización nacional que había demandado décadas y mucha sangre, para terminar configurándolo en una factoría al servicio del imperio británico. De cualquier manera, a los ojos de los argentinos de 1910, en términos generales el experimento parecía haber tenido éxito: en su carácter de semicolonia privilegiada de Gran Bretaña y con una población que rondaba los siete millones y medio de personas, la inmensa extensión del país y sus zonas de cultivo intensivo y cría de ganado en la Pampa húmeda bastaban y sobraban para asegurar una balanza de pagos bien equilibrada y asegurar un rédito jugosísimo a los sectores dirigentes. Este surplus dinerario haría de Buenos Aires una de las ciudades más bellas del continente, aunque en los conglomerados suburbanos donde se concentraba una incipiente clase obrera el hacinamiento y las precarias condiciones de trabajo generasen situaciones mucho menos agradables que las que proponían los barrios elegantes del norte de la Capital. Más escondida resultaba la pobreza del interior y de la población rural descendiente de los supervivientes de las guerras civiles; pero, hablando en términos generales, la Argentina del primer Centenario se ofrecía como un espectáculo fresco y pimpante.

Esta idílica imagen se iría quebrando con el correr de los años. Dos factores confluirían a resquebrajarla. Primero el crecimiento demográfico, que iría creando masas de aspirantes a consumidores que no podían arreglarse con la restringida base productiva que la factoría les ofrecía y, segundo, por la irrupción de la crisis mundial y el precipitado declive del imperio inglés, que dejaría a la oligarquía sin su principal cliente. El ciclo de las guerras mundiales y de crisis también generó un crecimiento industrial que supuso la llegada de una inmigración interna a las ciudades que cambiaría el rostro del país y generaría un proletariado y un movimiento sindical que, a través del peronismo, se convertirían en protagonistas claves del quehacer político. La vieja clase dominante perdería peso y las clases medias oscilarían entre un polo y otro. Y la polémica política se construiría en torno de dos proyectos bien diferenciados: uno, el del país que estaba creciendo y apuntaba a darse un desarrollo de carácter nacional burgués, con una industria en crecimiento y una política exterior que abandonaba el seguidismo a los dictados de los imperios de turno; y, otro que pretendía, ahistóricamente, aferrarse a al modelo perimido.

Debido a la inconsistencia de los estratos medios y a las dificultades de crecimiento de un movimiento nacional inmaduro, la minoría social que había conformado al país de acuerdo con un interés externo conservó un poderío económico, comunicacional y militar desproporcionado a su peso numérico. Esto le permitió, en 1955, intentar volver atrás el reloj de la historia e iniciar un experimento regresivo que duró, con muchísimos altibajos, hasta finales del 2001. La década de los ’90 significó el ápice de ese proceso de desnacionalización, regresión social y destrucción industrial. Fue demasiado. A pesar de los estragos de una corrupción intelectual y moral practicada sin límites por los procesos militares, el menemato y los monopolios de la comunicación, como las sociedades no se suicidan de buen grado hubo una revulsión popular contra el estado de cosas que culminó en la pueblada de diciembre y el hundimiento del gobierno de De la Rúa. Cereza que había coronado la torta del festín desregulador de la economía y de los ajustes sobre los más pobres impuestos a machamartillo.

Lo que ha venido después es un intento para reconectar a la Argentina al proyecto nacional estructurado entre 1943 y 1955. Las insuficiencias y debilidades de este intento son obvias, pero aun más evidentes son sus logros al recuperar parte de las atribuciones del Estado como ente mediador y regulador de la economía y como garante de la paz social, comprometida por una experiencia neoliberal que apuntó –y apunta todavía, si las fuerzas que la propulsaron vuelven a ejercer el poder- , a retrotraer a la Argentina a un modelo fundado en las actividades extractivas y sin valor agregado, y en la subordinación al imperialismo. Cosas a todas luces insuficientes para hacer un país viable.

Así es como llegamos al segundo centenario. Desde el 2003 el país ostenta los síntomas de una reviviscencia nacional que poco a poco ha ido tomando fuerza. Falta mucho para convertirla en un torrente arrollador, pero hay que cuidarla. El Bicentenario nos encuentra entonces en una situación singular, en la cual se mezclan el festejo por el crecimiento y el dolor por las batallas perdidas que lo retrasaron. Pero tal vez esas batallas no se perdieron en vano: el caudal de experiencia que nos han dejado deberían servir para no hacernos recaer en los viejos errores y para visualizar mejor la conexión que existe entre el pasado, el presente y un futuro por hacerse.

La evolución argentina de estos años, por otra parte, no está sola. Se ha producido en el marco de un repunte de los movimientos populares en América latina y en especial en Suramérica, que presuponen en cierto modo la reproposición de las tendencias a la unificación continental que existían a la hora de la revolución de Mayo y que entonces, por fatalidades objetivas derivadas de la escasa demografía y los obstáculos físicos, otorgaban un lugar preponderante a la burguesía “compradora” -portuaria o costeña- proclive a mirar hacia fuera y a entenderse con el imperio inglés. La potencia centrífuga de estos condicionantes hizo inevitable la dispersión de los fragmentos del imperio español devenidos en independientes y nos colocó de espaldas a unos con otros. Hoy, esa situación se ha revertido y nuestros países empiezan a verse, otra vez, como una unidad. Una unidad incumplida todavía, pero posible y para la cual se están creando, con rapidez inédita, los marcos diplomáticos y las conexiones económicas que podrían consumarla.

No hay que dejar pasar la oportunidad. Y para ello es necesario afirmar el proceso iniciado durante esta década, no sabotear las experiencias que se están haciendo y, por el contrario, reforzarlas y empujarlas para que profundicen y aceleren su marcha.

lunes, 17 de mayo de 2010

“Vamos a una polarización institucional”

Aunque hace más de tres décadas vive en Inglaterra, cada mañana Ernesto Laclau cumple con el rito de leer los principales diarios argentinos para seguir de cerca la política nacional. “La Argentina está evolucionando hacia una polarización dentro de un sistema institucional”, dice en esta entrevista, pero aclara que no cree que, por lo menos por ahora, las identidades mayoritarias se ordenen alrededor de la dicotomía kirchnerismo/antikirchnerismo. Con una mirada macro sobre la situación latinoamericana, y con afán polémico, aboga por “presidencialismos fuertes” para enfrentar los avances conservadores a través de “la parlamentarización del poder”.

–¿Las identidades políticas hegemónicas hoy en Argentina están configuradas en torno del eje kirchnerismo-antikirchnerismo? ¿Por qué?

–No creo que las identidades hayan llegado a constituirse en torno de ese eje, porque el kirchnerismo todavía no ha logrado crear una frontera interna en la sociedad argentina que divida al campo popular del otro campo. El peronismo clásico dividía a la sociedad en esos términos, el chavismo en Venezuela y Evo en Bolivia dividen a la gente en esos términos. El kirchnerismo no ha llegado al punto de cristalización de una identidad popular que divida a la sociedad de esa manera, aunque hay indicios de que el proceso está avanzando en ese sentido. Pero es un proceso que no está cerrado.

–¿Por qué se están produciendo esos indicios?

–¿En qué sentido?

–Por ejemplo, algunos discursos relacionan ese proceso con una voluntad belicosa del kirchnerismo, otros...

–Esa idea de una voluntad belicosa del kirchnerismo se liga a la idea de que hay un autoritarismo kirchnerista. Es un discurso frecuentemente presentado por la derecha, la idea de que hay una tendencia autoritaria en los regímenes populistas latinoamericanos. Mi respuesta es que, si hay un peligro de deriva autoritaria en los regímenes políticos latinoamericanos, esa deriva no está dada por el populismo sino por el neoliberalismo. Un régimen autoritario fue el de Pinochet en Chile, que fue la forma para que el programa de ajuste de los Chicago Boys fuera implementado. Un régimen autoritario fue el de Videla, la condición necesaria para aplicar el plan de Martínez de Hoz. Ahí es donde hay que buscar el peligro del autoritarismo, y no en los populismos, que han sido regímenes que han intentado incorporar a las masas y no han afectado las bases del sistema institucional.

–¿Hacia dónde cree entonces que va el proceso político nacional?

–El espectro político tiende a la polarización, pero la polarización no ha encontrado su límite ni su forma definitiva. La Argentina está evolucionando hacia una polarización dentro de un sistema institucional. Puede parecer un poco optimista, pero creo que es así. De a poco se está llegando a una situación de un país vivible, con un sistema político relativamente estable, en el que va a haber un centroizquierda y un centroderecha. De un lado y de otro va a haber también unos loquitos marginales. Por centroderecha estoy pensando que podría crearse un espectro opositor viable electoralmente, un tándem entre –menciono nombres tentativos, sólo como ejemplo– Ricardo Alfonsín y Hermes Binner. Me dirán que Binner no es de derecha; claro que su ideología no es de derecha, pero muchas veces una fuerza política puede jugar un papel estabilizador dentro del statu quo aunque su ideología no corresponda exactamente. Por ejemplo, el Partido Comunista era parte de la Unión Democrática de 1946. En la Argentina actual pienso que la derecha galopante no va a poder presentar una fórmula política viable, entonces puede mover su apoyo hacia una formación de centroderecha. Más a la derecha, puede haber figuras como Lilita Carrió o gente así, que va a representar un papel marginal, sin significación.

–¿Y del otro lado?

–En el centroizquierda, la única opción viable es el kirchnerismo. Con una transversalidad real y creíble –no como la que llevó a Cobos–, el kirchnerismo puede ser un factor aglutinante. Como con Carrió a la derecha, también habrá fórmulas de izquierda aberrantes. Mucho me temo que mi viejo amigo Pino Solanas está representando ese papel. Ahora, si llegáramos a un sistema político con una fuerza de centroizquierda y una fuerza de centroderecha, que configuraran el espacio del poder, la Argentina podría tener un sistema institucional bastante estable. Siempre los sistemas políticos oscilan entre las fuerzas institucionalistas, que tienden a mantener las relaciones de poder, y las fuerzas del cambio. Si el centroderecha gana las próximas elecciones, en ese caso las fuerzas del statu quo habrán predominado sobre las fuerzas del cambio, que han sido representadas por el kirchnerismo.

–¿Por qué sostiene que los presidencialismos fuertes son condición necesaria para el cambio en América latina y, por otro lado, que la parlamentarización de lo político es una modalidad de intervención conservadora?

–El antipersonalismo ha sido una línea de apelación a la derecha. Fue la línea que se opuso a Yrigoyen y a Perón. Hay una tradición por la cual el antipersonalismo y el antipopulismo son las formas a través de las cuales la derecha se va consolidando. El problema fundamental es que, cuando se da una ruptura, se precisa una cristalización simbólica, ideológica, que no está dada por las meras fuerzas que participan. Si pensamos en la crisis de la IV República en Francia, ahí había un sistema parlamentario donde las elites habían llevado el país al borde del caos y se necesitó la cristalización simbólica alrededor de la figura de De Gaulle para fundar la V República y un sistema viable de poder; ahí el momento del personalismo jugó un papel decisivo en la solución de la crisis. En América latina creo que vamos a tener regímenes presidencialistas fuertes como una posibilidad de cambio, porque cualquier régimen que sea una democracia diluida en una pluralidad de fracciones es incapaz de, como dirían los ingleses, delivering the goods (N.de la R.: entregar la mercadería, cumplir los compromisos). Todo régimen político democrático está en un punto intermedio entre el institucionalismo puro, que sería la parlamentarización del poder, y el populismo puro, que sería la concentración del poder en manos de un líder. Siempre ese espacio intermedio va a tener que jugar en las dos puntas. Pero en América latina, más que en Europa, el momento presidencialista, el momento populista, va a ser más fuerte que el otro.

–¿Cómo concilia esta apuesta al presidencialismo con los ideales pluralistas de la democracia, que parecen mejor representados por la diversidad de voces que admite el Congreso?

–El pluralismo se puede dar a nivel de las bases democráticas de un sistema, pero ese pluralismo no necesariamente coincide con el pluralismo del parlamentarismo, porque un poder parlamentario puede ser un parlamentarismo basado en formas clientelísticas de la elección de diputados o senadores. Esas formas clientelísticas pueden ser muy poco democráticas. Un ejemplo: si existe una demanda concreta de un grupo local sobre un tema como transporte y la municipalidad la niega, hay una demanda frustrada. Pero si la gente empieza a ver que hay otras demandas en otros sectores y que también son negadas, entonces empieza a crearse entre todas esas demandas una cierta unidad y empiezan a formar la base de una oposición al poder. En cierto momento es necesario cristalizar esa cadena de equivalencias entre demandas insatisfechas en un significante que las significa a ellas como totalidad: es el momento de la ruptura populista, cuando la relación líder-masa empieza a cristalizar. Pero hay todo un renglón intermedio que es el momento parlamentario. Ese momento muchas veces opera sobre bases clientelísticas y puede tratar de interrumpir la relación populista entre masa y líder. Cuando ocurre, entonces tenemos a un poder parlamentario, antipersonalista, que se opone a la movilización de bases. Por eso, no hay que pensar que la parlamentarización del poder significa una tendencia más democrática, puede significar lo opuesto: el ahogo de las demandas democráticas a través de los estratos intermedios que, de una forma corporativa, administran las instituciones.

–Un poder presidencial fuerte sería, desde esa perspectiva, un fenómeno coyuntural y necesario para producir un quiebre: ¿no sería luego difícil delimitar cuándo ese cambio ya se produjo y la apelación al líder se vuelve innecesaria?

–Es muy difícil decir cuánto debería durar, diría que por todo un período histórico. No necesariamente es antidemocrático. Nyerere lideró un régimen en el cual hubo amplia participación democrática (N. de la R.: en Tanzania). Pero la experiencia de Mugabe llegó a un efecto completamente diferente (N. de la R.: en Zimbabwe). ¿Hasta cuándo y cómo? No lo sé. Pero sí soy partidario hoy en América latina de la reelección presidencial indefinida. No de que un presidente sea reelegido de por vida, sino de que pueda presentarse. Por ejemplo, por el presente período histórico, sin Chávez el proceso de reforma en Venezuela sería impensable; si hoy se va, empezaría un período de restauración del viejo sistema a través del Parlamento y otras instituciones. Sin Evo Morales, el cambio en Bolivia es impensable. En Argentina no hemos llegado a una situación en la que Kirchner sea indispensable, pero si todo lo que significó el kirchnerismo como configuración política desaparece, muchas posibilidades de cambio van a desaparecer.

ANADig, fuente página 12, autor Javier Lorca

domingo, 16 de mayo de 2010

¿Podrá la Asignación Universal convertirse en una política de Estado? Por José Natanson

Una nota de David Cufré publicada en Página/12 recoge los datos de la primera investigación exhaustiva sobre el impacto de la Asignación Universal por Hijo. El estudio –elaborado por especialistas del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino, el Programa de Formación Popular en Economía y el Conicet– señala que, desde la puesta en marcha del programa, la pobreza bajó entre 32,6 y 13,1 por ciento, según se tomen en cuenta los datos del Indec o los números de los institutos estadísticos de las provincias. Esto significa que salieron de la pobreza entre 1,4 y 1,8 millones de personas. La indigencia, en tanto, se redujo entre 68 y 54 por ciento, también de acuerdo con el índice de precios utilizado, lo que supone entre 1 y 1,5 millones de indigentes menos. La Asignación Universal, que hoy llega a 3.677.409 chicos que forman parte de 1.920.072 familias, también contribuyó, sorprendentemente, a reducir los niveles de desigualdad.
La semana pasada, después de pasearlo por el escándalo de las escuchas telefónicas, la Metropolitana y el tránsito, Marcelo Zlotogwiazda y Ernesto Tenembaum le preguntaron a Mauricio Macri qué opinaba de la Asignación Universal. “Que es muy buena”, respondió.
La reacción del jefe de Gobierno, que hasta el momento no había ofrecido mayores precisiones acerca su interés por los programas sociales universales, es una buena puerta de entrada al tema de las políticas de Estado, uno de los tópicos más revisitados del debate político actual.
Para cierto sentido común, una política de Estado –entendiendo como tal aquella que trasciende un gobierno determinado y se torna más o menos permanente– es una decisión que la dirigencia política toma alrededor de una mesa, escribe en un papel y queda congelada para siempre. En realidad, se trata de algo bastante más complejo.
Un ejemplo ilustra esta afirmación. Durante décadas, las dos potencias sudamericanas, Argentina y Brasil, protagonizaron una competencia geopolítica cuya manifestación más clara fue la escalada nuclear, lo que los convirtió en los dos únicos países de la región que cuentan con energía atómica. En 1975, Brasil, alarmado ante la supuesta ventaja que le llevaba la Argentina en la carrera, firmó un acuerdo con Alemania Occidental para la compra de ocho reactores, una planta para el reprocesamiento de plutonio y otra de enriquecimiento de uranio, que le permitirían realizar el ciclo nuclear completo dentro de sus fronteras. Aunque el convenio estaba orientado al uso pacífico, Argentina sospechó que la tecnología estaba siendo transferida a un proyecto paralelo, conocido como Solimaes, con el objetivo de construir armamento.
Esta competencia absurda, que vivió momentos de tensión como la movilización de tropas realizada en 1979 a raíz de la discusión por las cotas de Itaipú, comenzó a revertirse con la recuperación de las democracias. En 1985, Raúl Alfonsín y José Sarney firmaron una primera declaración conjunta, inicio de lo que luego sería un exitoso programa de cooperación nuclear basado en la construcción de confianza, que le ha dado a nuestro país algunos éxitos económicos relevantes (como la famosa venta del reactor a Australia) y que, según anunciaron Cristina Kirchner y Lula el año pasado, podría derivar en la construcción de una empresa binacional de enriquecimiento de uranio para su exportación comercial.
Y fue este acuerdo de paz el que, con los años, permitió un acercamiento económico entre ambos países cuyo hito fue el Tratado de Asunción de 1991, base del Mercosur. Pero ya no fue Alfonsín quien lo firmó sino Menem, que primero con Collor y luego con Fernando Henrique Cardoso le dio a la unión una orientación de apertura comercial, encaminada a la construcción de un mercado común estilo europeo con énfasis en las grandes empresas y la atracción de inversión extranjera, que sin embargo no excluyó la integración productiva en algunos sectores claves. En particular, fue notable la regionalización de la industria automotriz, que en los ‘80 se encontraba en virtual bancarrota y que gracias a un marco regulatorio común y políticas sectoriales conjuntas logró un salto importante, hoy consolidado con un alto componente de comercio intrafirma y como polo de atracción de nuevas inversiones.
Superada la etapa neoliberal, a partir de la llegada al poder de Kirchner y Lula, el Mercosur incorporó algunos componentes de concertación política, encaminados sobre todo a contener y estabilizar crisis de gobernabilidad en la región, como las que sufrieron en distintos momentos Venezuela, Bolivia y Paraguay, y garantizar la continuidad democrática. Sin grandes avances en la profundización de la integración aduanera, la sociedad con Brasil se amplió a aspectos financieros (mediante la eliminación del dólar del comercio binacional), incorporó nuevos socios (Venezuela) y exploró acuerdos en política internacional (aunque sin eliminar todas las desavenencias: Argentina, por ejemplo, se sigue oponiendo –sin mayores argumentos que la inercia conservadora de la línea diplomática de la Cancillería– a la aspiración brasileña a una banca permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU).
Retomando el hilo del argumento, una política de Estado no es un programa predefinido que se escribe en un documento y nunca se toca, como creen algunos analistas, como si fuera posible adoptar medidas estratégicas, de horizonte largo, sin sinuosidades ni conflictos, sin generar ganadores y perdedores, y como si su ausencia respondiera sólo al egoísmo intrínseco de los políticos. La historia enseña que las políticas de Estado son menos el resultado de un compromiso adoptado por generosidad patriótica que la consecuencia de una ecuación política que aprovecha una oportunidad histórica. Una política de Estado nace cuando una fuerza hegemónica impone, a menudo contra la opinión de la oposición, una medida exitosa que luego es asumida como propia por el resto los partidos. Se trata, en suma, del resultado complejo –y parcialmente cambiante– de la combinación de fuerzas políticas, equilibrios sociales, historia y cultura.
La relación con Brasil es un buen ejemplo. Lo que analistas como Carlos Escudé consideran que podría haber escalado a una confrontación estilo India-Pakistán se convirtió, desde los ’80, en la base para la consolidación de Sudamérica como un “espacio de paz” y en el germen de una sociedad que se mantuvo a lo largo de estos 25 años de democracia, aunque asumió un carácter de desmilitarización durante el alfonsinismo, de apertura comercial durante el menemismo y de concertación política durante el kirchnerismo.
Las declaraciones de Macri invitan a reflexionar acerca de la posibilidad de que la Asignación Universal se convierta en una política de Estado. Las ventajas de la medida son conocidas: contribuye a reducir la pobreza, la indigencia y la desigualdad; neutraliza las mediaciones clientelares de punteros y dirigentes; ayuda a fortalecer la mesa del hogar y superar la fragmentación familiar (cosa que por ejemplo no sucede con los comedores escolares); genera efectos positivos en términos de género (el dinero se entrega a las mujeres); funciona como un poderoso dinamizador de las economías locales, ya que casi todo el dinero se vuelca al consumo de alimentos; y, al no exigir grandes esfuerzos administrativos, puede implementarse –se ha demostrado– con una rapidez asombrosa.
Por todos estos motivos, la Asignación Universal es una medida difícil de atacar. Si se escucha bien, los líderes opositores critican uno o dos aspectos particulares de su implementación, pero ninguno ha dicho que, en caso de llegar al poder, esté dispuesto a eliminarla. Y no es el único caso. La nacionalización de los fondos previsionales también parece difícil de revertir. Y no sólo por inercia, que también la hay, sino porque se trata de una decisión que fortalece económicamente al sector público y le permite reducir la exposición al crédito externo mediante mecanismos de financiamiento intra-Estado. En otro nivel, podría pensarse lo mismo de las retenciones. Aunque en su momento los productores rurales contaron con el apoyo unánime de la oposición, el conglomerado anti-kirchnerista, que ha demostrado que está en condiciones de generar una mayoría en Diputados e incluso en el Senado, no parece muy dispuesto a avanzar en una rebaja de un impuesto que hoy explica cerca del 15 por ciento del total de la recaudación.
Porque una cosa son las declaraciones de campaña y las necesidades del posicionamiento mediático y otra muy diferente, las exigencias de la gobernabilidad. A veces conviene leer entre líneas y sospechar de los discursos: los políticos, incluso los más opositores, se animan a muchas cosas, pero sería raro que alguno esté dispuesto a pegarse un tiro en los pies.
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ANADig, colaboración Cro. Guillermo Rocha

domingo, 9 de mayo de 2010

A Luis Juez se le desarma el frente





Es que a algunos no les gusta estar al lado de la Sociedad Rural y en contra de la Asignación Universal por Hijo o contra los organismos de derechos humanos.
Eso le pasa a el viceintendente de Córdoba, Carlos Vicente.
Le leemos en la Voz del Interior:

"...rompió lanzas con el Frente Cívico que lidera el senador nacional Luis Juez y anunció que se apresta a armar su propio espacio político, que será referencia en la provincia del partido Encuentro por la Democracia y la Equidad, encabezado el ex intendente de Morón y actual diputado nacional Martín Sabatella, quien hoy está posicionado bastante cerca del Gobierno nacional.

"Nos quedamos sin espacio por las diferencias que tenemos con el posicionamiento político y organizacional que eligió asumir Juez. Ahora vamos por el armado de una alternativa progresista, nacional y popular para la ciudad y la provincia", indicó Vicente, al explicar su alejamiento de la coalición que asienta su mayor fuerza en la ciudad de Córdoba.

En relación a la dinámica de funcionamiento interno del Frente Cívico, no sorprenden las críticas de Vicente, ya que siempre reclamó que en esa fuerza no había instancias de debate interno, ni un formato de conducción democrático que permitiera discutir posiciones, como ocurre en otros partidos. Y con respecto a definiciones políticas, renegó del acercamiento de Juez con la Mesa de Enlace de los dirigentes ruralistas durante el conflicto por las retenciones a la exportación agropecuaria.

Lo propio ocurrió frente al debate por la reestatización de los fondos jubilatorios y la Asignación Universal por Hijo que dispuso el Gobierno, pero la gota que rebalsó el vaso fueron las recientes críticas de Juez a los organismos de derechos humanos, a quienes prácticamente asimiló como piqueteros al servicio del kirchnerismo.

"Nunca me imaginé estar compartiendo política con la Sociedad Rural, ni proyectos electorales con los sectores más conservadores de la UCR y la Coalición Cívica", señaló Vicente, al cuestionar la elección de aliados que hizo Juez.

"Mi planteo -agregó- no es personal, sino de posicionamiento político. Juez hizo una opción, que es respetable como todas, pero yo no la comparto porque nada tiene que ver con la idea original del Frente Cívico de constituirse en alternativa al bipartidismo".

Vicente se encargó de remarcar que construirá su espacio en forma "autónoma" y negó de plano que vaya a convertirse en un engranaje más del conglomerado kirchnerista.

Al respecto, diferenció su situación de la del actual intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, quien se autodenominó como "soldado" de las ideas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. "Él claramente es parte del dispositivo K. Nosotros, en cambio, aspiramos a marcar coincidencias y disidencias con el Gobierno nacional", puntualizó, tras mencionar que su sector tiene miradas en común sobre muchos temas con espacios como "Libres del Sur, el socialismo, y también alguna gente del Frente Cívico y el peronismo".

Resuelto a cambiar de aire, Vicente no se anduvo con vueltas a la hora de cuestionar el estilo de hacer política que enarbola Luis Juez, particularmente al sentar posiciones sobre temas de la agenda nacional.

"No estamos con esa idea de reducir la política a una disputa de sectores K o anti K, de oficialismo y oposición. Se ha llegado a un punto en el que no se analiza cada tema en sí mismo, sino según de dónde viene. Hay cosas del Gobierno que son apoyables y positivas, como la Asignación Universal por Hijo. No podemos oponernos porque sí", advirtió, en clara crítica al jefe del Frente Cívico.

ANADig, desde Internet

miércoles, 5 de mayo de 2010

Logros del Gobierno Nacional

EN MATERIA DE POLÍTICA EXTERIOR
1) La postulación de una Nación Sudamericana como objetivo estratégico.
2) La defensa irrestricta del interés nacional y el abandono de la lógica de las relaciones carnales con USA.
3) Reafirmación del multilateralismo.
4) El rechazo al ALCA y la intensificación de las relaciones políticas, culturales, económicas y comerciales con los países del Hemisferio Sur.
5) Fortalecimiento de la relación con Brasil y eliminación del dólar en el comercio bilateral.
6) La firme posición diplómatica en pos de la recuperación de la soberanía popular en la hermana República de Honduras.
EN MATERIA DE POLÍTICA ECONÓMICA
7) La puesta en ejecución de una regulación estatal que apuntó y apunta a la reindustrialización por sustitución de importaciones y a una justicia social distributiva y reparadora, en un marco de soberanía, planteando la primacía de la producción por sobre la especulación financiera y bregando por la preservación del mercado interno.
8) Se quebró el monopolio discursivo único neoliberal.
9) Autonomía frente al FMI y sus planes de ajuste. Se recupera el manejo de las políticas económicas.
10) Política de desendeudamiento. Se salió del default, mediante una reestructuración y sustancial quita en la deuda externa en manos de bonistas y fondos buitres, y se canceló la deuda con el FMI. La deuda externa que en el 2003 representaba el 130% del PBI, hoy es inferior al 50% del PBI. Se creó el Fondo del Bicentenario para continuar con la política de desendeudamiento a bajo costo y favorecer las políticas productivas.
11) Se preservó la soberanía estatal frente a las corporaciones empresarias.
12) Se propuso un sistema de derechos de exportación ó retenciones móviles, aplicables sobre la exportación de soja, principalmente, afectando rentas diferenciales y extraordinarias, con el propósito de equilibrar la estructura productiva agropecuaria e impedir que la especulación internacional determine el precio de los alimentos en nuestro mercado interno.
13) Logros Macroeconómicos: Fuente CEPAL-CENDA
- Crecimiento del PBI de más del 8% por año en promedio, en el período 2003-2008; el período más largo de crecimiento de los últimos 100 años. PBI año 2008 u$s 340.000 millones equivalentes a $1,13 billones.
- La industria fue el motor de la recuperación. Creció por 5 años sin interrupción. La producción de automóviles pasó de 160.000 unidades en el 2003 a 540.000 en el 2007.
Entre JULIO/03 y Marzo/07:
- El PBI se elevó un 37,8%, un logro inédito en Argentina.
- La tasa de inversión subió del 11 al 24%. En el 2007 superó el 23% del PBI.
- La inversión pública creció a tasas anuales superiores al 50%. Representa 10 veces más de lo que fue ejecutado en el 2002.
- El consumo privado aumentó un 39,7%
- El consumo público aumentó un 13,4%
- Las exportaciones aumentaron un 39,7%
- La desocupación cayó del 22% al 7,8%
- 3,5 millones de personas consiguieron trabajo a partir del 2003.
- Los asalariados pasaron del 34% al 43% del ingreso total de la economía.
- La pobreza se redujo del 55% en el 2003 al 18% a fines del 2007.
- La indigencia se redujo del 27,7% al 6%.
- Se mantuvieron amplios superávit fiscal y externo. El fiscal conseguido no con los recomendados ajustes, sino sobre la base de la expansión y el crecimiento. La recaudación alcanzó máximos históricos. El superávit fiscal primario fue del 3% del PBI en promedio y el superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos fue del 4,8% del PBI, en promedio.
- Se mantuvo un tipo de cambio real competitivo, que favoreció a la producción y el empleo.
- Las reservas internacionales pasaron de U$S 14.000 millones en el 2003 a U$S 50.000 millones en el 2008 y hoy se mantienen por encima de los U$S 46.000 millones.
14) Se recuperó el rol del estado en áreas claves y se recuperaron empresas públicas enajenadas por el menemismo:
- Correo Argentino.
- Aysa. Antes incumplimientos permanentes, se rescindió el contrato con Aguas Argentinas y se creó la empresa nacional Aysa.
- Thales Spectrum: El estado recuperó el control del espacio radioeléctrico.
- Aerolíneas Argentinas, permitiendo asegurar la conectividad del país, volando a destinos no rentables para las líneas privadas.
- Revitalización del Astillero Río Santiago. Fueron construídos y reconstruidos en astilleros nacionales, 51 unidades que se incorporaron a la matrícula nacional.
- Tandanor
- Fábrica Militar de Aviones.
- Creación de ENARSA.
- Yacimientos Carboníferos Río Turbio.
- Incremento del capital argentino en Repsol - YPF
- Recuperación del 30% de Aeropuertos Argentina 2000.
- Rescisión contratos de concesión de algunos ferrocarriles por incumplimientos. (Metropolitano S.A. en el ramal del ferrocarril San Martín y la ex Línea Roca y Belgrano Sur)
15) Se llevan a cabo estudios para nacionalizar el comercio exterior, y recuperar el control del Banco Hipotecario.
16) Se preservó al país del colapso financiero y sus consecuencias inmediatas, gracias al control de cambios y al control del flujo de capitales, con requisitos como el encaje mínimo.
17) Se evito que se desmorone el nivel de actividad económica, como consecuencia de la crisis financiera internacional, a través de una estrategia economica de inspiración keynesiana, desarrollista y peronista.
18) Se implementaron las licencias no automáticas de importación a los efectos de preservar la producción nacional y el trabajo argentino.
19) Se mantiene la insistencia gubernamental en pos de la preservación del empleo, y para evitar que el conglomerado empresarial concentrado multinacional socialice las pérdidas. A través del procedimiento preventivo de crisis y el programa de recuperación productiva, el estado actuó para amortiguar las esquirlas de la crisis internacional. Por medio del REPRO, se preservaron 144.000 puestos de trabajo.
EN MATERIA DE OBRA PÚBLICA E INFRAESTRUCTURA
20) Se construyeron 2.400 nuevos kms de autopistas de importancia estratégica para la integración territorial.
21) Se implementó Plan Energético Nacional 2004 - 2008, con una inversión prevista de más de $27.400 millones. Se elevó la cota de Yacyretá a 78 metros sobre el nivel del mar, adicionando 350 megavatios de generación.
22) Se pusieron en marcha los planes de Reactivación Nuclear, Petróleo Plus y Gas Plus, y se llevaron a cabo acuerdos con Petrobras para la exploración offshore.
23) Creación de ENARSA y reactivación del yacimiento carbonífero Río Turbio.
24) Se siguen construyendo hospitales y viviendas en todo el país, en cantidad y calidad como no se hacía desde hace más de 30 años.
EN MATERIA DE POLÍTICA SOCIAL, LABORAL, PREVISIONAL Y DE INGRESOS
25) Se reimplantaron las leyes laborales que amparan a los trabajadores, derogándose la reforma laboral flexibilizadora. Se promovió la sanción de numerosos convenios colectivos, se convoco a paritarias.
26) El Salario mínimo vital y móvil, que ascendía a $360 en el 2003, se elevó sucesivamente hasta alcanzar los $1500 en el 2009.
27) Las Asignaciones familiares, desde el 2003, aumentaron más del 100 por ciento.
28) Se suprimió el ruinoso sistema de capitalización previsional y se eliminaron las AFJP, creándose el Sistema Integrado Previsional Argentino.
29) Se llevó a cabo una extensa política de inclusión y reparación previsional con más de 1.800.000 personas jubiladas por moratoria previsional. Por otra parte, el haber jubilatorio aumentó 12 veces, incrementándose en un 360% y se sancionó una ley de movilidad jubilatoria para calcular los futuros aumentos.
30) Se devolvió el recorte del 13% de los haberes previsionales, recorte dispuesto por la administración delaruista.
31) Se llevó a cabo una notable recuperación del PAMI, saneando al ente, mejorando las prestaciones y aumentando la cobertura, con entrega gratuita de medicamentos para afiliados.
32) Se otorgaron 500.000 pensiones no contributivas.
33) Se implementó la Asignación Universal por Hijo de $180 y $ 720 para los hijos discapacitados, brindando cobertura a más de 5 millones de niños y adolescentes pertenecientes a familias, cuyos padres se encuentran desocupados, en situación de trabajo no registrado, sean trabajadores del servicio doméstico o monotributistas de bajos ingresos.
34) Se crearon 100.000 nuevos puestos de trabajo en cooperativas, mediante el programa Argentina Trabaja.
EN MATERIA DE POLÍTICA EDUCATIVA
35) Se sancionaron una nueva Ley de Educación y una nueva Ley de Educación Técnica.
36) Se sancionó la Ley de Financiamiento Educativo, que estableció un aumento progresivo de la inversión en educación hasta alcanzar el 6% del PBI. Ya llegamos al 5,2 % del PBI en el 2007. Hoy, el presupuesto educativo es el más alto en la historia del país. El presupuesto universitario se duplicó y el salario del maestro de grado se triplicó. Se restituyó el régimen jubilatorio para científicos y técnicos.
37) Se construyeron 700 nuevas escuelas en todo el país.
EN MATERIA DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA
38) Mejora sustancial del presupuesto para Ciencia y Tecnología. Aumento de los salarios de los investigadores. La secretaría se convierte en ministerio. Se lleva a cabo un plan para la repatriación de científicos.
39) Se revitalizaron la CNEA, la investigación aeroespacial, y el CONICET.
EN MATERIA DE JUSTICIA, DERECHOS HUMANOS Y CALIDAD INSTITUCIONAL
40) La profunda renovación de la Corte Suprema , con mecanismos de selección participativos y transparentes.
41) La Argentina adhirió a la convención sobre imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad. Comenzaron los juicios por violaciones de los derechos humanos y se produjeron las primeras condenas.
42) Se estableció el 24 de marzo como el Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Se creó el MUSEO DE LA MEMORIA – ESMA y el ARCHIVO NACIONAL DE LA MEMORIA así como la unidad especial de investigación de la desaparición de niños.
43) Se les asignó reparación a hijos de desaparecidos, de las victimas del 19 y 20 de diciembre del 2001 y de las que fallecieron entre el 9 y el 12 de junio de 1956.
44) Se llevó a cabo una profunda depuración de las FFAA, incorporándose la problemática de los derechos humanos en la formación. Se adecuaron las condiciones de ingreso y permanencia en las fuerzas, eliminando requisitos discriminatorios. Se derogó el Código de Justicia Militar. Se reglamentó la Ley de Defensa Nacional.
45) Se instrumentó un plan de integración civil de nuestros hermanos inmigrantes.
46) Se facilitó la obtención del DNI, a través de un avanzado procedimiento.
47) Se propició el diálogo con los movimientos sociales y no medidas represivas. Los movimientos sociales se integraron al estado.
48) Se sancionó una Ley de Medios de la Democracia, en reemplazo de la ley que estaba vigente desde la dictadura que ha facilitado la concentración monopólica de las empresas periodísticas. De este modo, se permitiría expresarse sin condicionamientos por parte del poder económico a las organizaciones sociales, comunitarias, sindicales, gubernamentales, cooperativas y universidades.

ANADig, colaboración Cro. Miguel Sponer

lunes, 3 de mayo de 2010

Si Luis Majul No Existiera, Habría Que Inventarlo.

El Grupo Clarín y el Grupo Vila-Manzano, ante la ausencia de un sujeto social que movilice sus reclamos empresariales (devenidos, por el tamaño empresarial, en intereses políticos) y ante lo que considera como impotencia de la oposición política -básicamente porque Kirchner ningunea a las formaciones políticas que se degradan tomando como propia la agenda de las corporaciones, para directamente disputar contra las corporaciones- han decidido poner a sus estrellas mediáticas en el firmamento.

El núcleo conceptual para atacar la legitimidad democrática del gobierno es parecido a la disputa de éste contra las multinacionales cerealeras: la victimización y la leyenda, falsa, de una lucha entre David y Goliat.
El problema es que no son los pequeños y medianos periodistas los que se enfrentan al "poder" democrático, a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo y al sentido común. Por el contrario, locutores de radio perdidos en el interior de la pampa húmeda, que miraron con simpatía el ataque contrainstitucional de la Mesa de Enlace, en ésta se sienten ajenos y hasta usados.

Acá nadie es boludo.

Si una docena de pymes -parientes pobres de la AEA (Asociación Empresaria Argentina) - van a llorar a la iglesia, al congreso y a los canales de cable, nadie moverá un dedo para limpiarles sus lágrimas de cocodrilo.
La radicalización ya vergonzoza de la docena de pymes millonarias que andan llorando porque una paloma los cagó en el traje nuevo, es directamente proporcional a la desesperación ante la derrota que avecinan en torno a la Ley de Medios de la democracia. Hay una disputa de privilegios, y por primera vez, el arsenal de la derecha se muestra impotente, histérico, getón como un pibe maleducado.

Sin embargo, esta gran contribución a la democracia que realiza el gobierno al someter a la discusión pública los privilegios de los que gozan las corporaciones y sus embajadores televisivos, tiene la contundente contrindicación de que se ve herido en la consideración pública.
A la par que homogeiniza la base social propia, dado que esa base social ve con simpatía cualquier revulsión de las jerarquías sociales.

Pero, ojo, que el cuadro político siemrpe se mide en lejanía o cercanía del oficialismo de turno, pero también el resto de las formaciones políticas con serias posibilidades de acceder al control del estado, juegan un papel importante en la consideración electoral de la población. Dicho en criollo, Gerardo Morales y Elisa Carrió, Julio Cobos y Mauricio Macri, no son aún alternativas confiables para un trazo grueso de la sociedad.

El gobierno nacional pierde, pero no tanto como pierden Manzano, Vila, Clarín. El paso de presentador medio banana a dirigente político desesperado que hace Luis Majul no tiene que enloquecer a nadie. Si el adversario es Luis Majul, un gobierno que supo disputar con Bush el ALCA, con el FMI y los bonistas la deuda externa en cesación de pagos, con los yupies de las AFJP; con la iglesia de Roma, con las corproaciones mediáticas, con los represores impunes; convengamos, si el problema es el INDEC y las frustraciones actorales de Majul, la cosa muy mal no debe estar.

Obviamente, esperamos con cariño y admiración la creación del Partido del Calmante, la Reforma del INDEC y el Consejo de la Magistratura, partido político que tendrá amplias chances de ganar y gobernar con su bandera revolucionaria: la coparticipación del impuesto al cheque. Sí, en serio: mi abuela no puede dormir dada la incertidumbre en torno a la coparticipación del impuesto al cheque.

La leve pero esperanzadora recuperación de los índices de popularidad del gobierno nacional tentarían a los manuales a hacer la plancha. Pero eso significaría una ingenuidad: presuponer que la disputa no será más encarnizada contra las corporaciones que mucho tienen para perder en la sola continuidad de este escenario. Las fuerzas progresistas, nacionales y populares, tienen como muy pocas veces desde el retorno democrático, mucho por ganar ante el mantenimiento de la gobernabilidad. Y ésta se consigue, dada la lejanía del calendario electoral y su cruda incertidumbre, su mayor posibilidad en la actividad de una minoría intensa que se torne visible, a la par que -complejamente- amplia, lo más amplia posible.

El problema sigue siendo la inflación. Es ese el verdadero adversario.

sábado, 1 de mayo de 2010

Con Galo, Accastello y el proyecto nacional “Primero Bell Ville” se presentó en sociedad



Con la presencia de una muy buena cantidad de público, quedó inaugurado el local de la Asociación Civil "Primero Bell Ville", sita en calle San Martín 344 de esa ciudad. La institución, dedicada a la promoción de políticas sociales, adhiere al proyecto nacional y popular que lideran Néstor Kirchner y Cristina Fernández, mientras que en el ámbito provincial se referencia con el intendente de Villa María, Eduardo Accastello.

Estuvieron presentes los secretarios generales de la UOM y el SUOEM, Fancisco Arguello y Oscar Romero respectivamente, la delegada del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Patricia Russo, el presidente del Concejo Deliberante de Villa María, Javier Suppo y el vicepresidente de ese órgano legislativo, José Escamilla.

“Fortaleciendo y profundizando un proyecto”

Abraham Galo agradeció a Arguello y Romero “la mano que nos dieron permanentemente, al facilitarnos la sede de sus gremios para que pudiésemos funcionar”. Galo prosiguió agradeciendo también el apoyo de Suppo y Escamilla, afirmando que con el presidente del Concejo Deliberante villamariense “tenemos una relación de amistad consolidada a lo largo de la campaña electoral del año pasado. En más de una ocasión, llegaba uno con cierto nerviosismo por los materiales de campaña y en todas esas oportunidades el compañero supo demostrar que estaba siempre atento a nuestras necesidades”.

Tras destacar el rol cumplido por Russo en lo que hace a trabajo social en la ciudad, Abraham Galo destacó que en el local “vamos a cumplir una gran cantidad de actividades, actividades que han salido de las inquietudes de nuestros militantes y allegados. Aquí vamos a tener talleres de diversas manualidades, vamos a dictar cursos de capacitación, vamos a dar apoyo escolar y a dictar clases de yoga. Esta es su casa y ustedes son parte de un proyecto que venimos instalando desde hace casi un año y que hoy, al inaugurar nuestra sede, fortalecemos y profundizamos”.

En el local también funcionará una bolsa de trabajo a partir de mayo y la licenciada Russo atenderá trámites relacionados con pensiones y otros beneficios, también desde el mes próximo.

“El recambio generacional necesario”

Francisco Arguello dijo que la inauguración del local “constituye un paso más en el camino recorrido por el compañero Galo y quienes lo acompañamos en pos del beneficio de nuestra comunidad. El compañero representa la sangre nueva del peronismo, vertida aun proyecto trascendente. A mi criterio, cumple con el postulado del “trasvasamiento generacional”, pregonado por el general Perón”.

Agregó el secretario general de la UOM que Galo “ha demostrado ser una persona preocupada por las necesidades de nuestra comunidad y para solucionarlas ha buscado siempre los apoyos necesarios, especialmente el del intendente Eduardo Accastello. Este proyecto que desarrollamos en Bell Ville coincide plenamente con el del gobierno que encabeza Cristina Fernández de Kirchner, proyecto al que la UOM adhiere plenamente porque ha defendido la industria nacional, permitiendo de esta manera que nuestros trabajadores tengan salario y estabilidad aún en medio de una crisis mundial de gravedad extrema”.

“Defensa de los trabajadores”

Oscar Romero, recientemente reelecto como titular del SUOEM, hizo una defensa “del proyecto nacional que llevan adelante Cristina Fernández y Néstor Kirchner, proyecto que n la provincia lidera Eduardo Accastello y Abraham Galo aquí en Bell Ville”. Romero prosiguió diciendo que este es un proyecto “sumamente positivo para los trabajadores, porque se basa en la mejor distribución de la riqueza. Hoy lo vemos plenamente ratificado con medidas tales como la llamada “jubilación para las amas de casa” y la asignación universal por hijo. Tener al compañero galo apoyando este proyecto con sangre joven y nuevas ideas, es un incentivo para los trabajadores de Bell Ville”.

Romero concluyó señalando que reafirmar este proyecto “no es fácil, pero creo que es una de las mejores batallas que podemos dar en la vida”.

“Apoyo incondicional”

A su turno, Javier Suppo manifestó que tanto su presencia como la de José Escamilla “son la demostración del respaldo que Eduardo Accastello le brinda a esta expresión bellvillense y a Abraham Galo. Consideramos necesario que en toda la provincia se consoliden dirigentes consustanciados con un proyecto que busca mejorar la calidad institucional del país y el nivel de vida de sus ciudadanos. Queremos que Córdoba se integre plenamente a esta propuesta y consideramos valioso el aporte que se le hace desde los sectores juveniles”.

Suppo manifestó que tanto el como el intendente de Villa María están dispuestos “a darle a Abraham (Galo) y a quienes lo apoyan, el respaldo necesario para que puedan darle a Bell Ville las oportunidades de progreso que, sin dudas, la ciudad merece”.

ANADig, colaboración Cros.Carlos Boschetti y Abrahan Galo, fotos Cra. Amalia Valdivia